NUESTRA HISTORIA: LA UNIVERSIDAD ( II )

De la capilla podemos seguir diciendo que la verja que separa la capilla mayor del resto de la iglesia es de hierro decorada al mismo estilo que la capilla del Santo Sepulcro de la Colegiata. A ambos lados del altar estaban las estatuas orantes del fundador y su esposa, lamentablemente desaparecidas, ocupadas hoy su lugar dos retratos de los fundadores, de escasa calidad artística y sin ninguna fidelidad.

No podía faltar un púlpito de madera en la pared del evangelio y un sencillo coro, muy diáfano por barandilla, que nos obliga a contemplar la belleza del artesonado.

Este edificio, a lo largo del tiempo en que fue sede de la Universidad, no sufrió ninguna reforma importante.

En cuánto a las vicisitudes del edificio, hay que hacer constar que, clausurado el Colegio-Universidad por la Dirección General de Estudios en 1807, e interrumpida poco antes la vida en común, esta casa se fue deteriorando y cuando por la intervención de la Junta Suprema de Sevilla, se procede a abrir la Universidad, el Rector debió solicitar en 1808 al presidente de la Real sociedad Patriótica de la villa de Osuna que se la permitiera abir algunas habitaciones para establecer en ellas las clases hasta que se habilitaran las de la Universidad. El 28 de Enero de 1810 entrarían los franceses en Osuna y se acuartelaron en ellas, con lo cuál el edificio sufrió más.

Tras dejar de ser universidad se utilizó como Instituto de Segunda Enseñanza. En la actualidad, afortunadamente, ha vuelto a sus orígenes, recuperando el uso universitario, siendo Escuela Universitaria adscrita a la universidad de Sevilla.

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