LLEGO DICIEMBRE ...

Llegamos al mes de diciembre, con el llegara el frio, la lotería, la navidad y el consumo.
Así es el último mes del año, que nos servirá para despedir este año 2007 y comenzar a rodar en el año 2008.
Cada año antes nos quien vender eso que llaman al espíritu navideño, así unos empleados de Papa Noel ya los veíamos en unos anuncios desde el pasado mes de noviembre. Los comercios y las grandes superficies cada vez antes instalan los abetos navideños y las guirnaldas, para que nos parezca que ya estamos en Navidad.
Curiosamente lo que celebramos en estos días son fiestas de marcados carácter religioso (Nacimiento de Jesús, Reyes Magos), a excepción de la fiesta fin de año (de marcado carácter lúdico). Y todo ello, poco a poco se va desvirtuando, así la cena de noche buena se convierte en todo un despilfarro marcado por el consumo excesivo, contrastando con la humildad y pobreza del portal de Belén. Y encima se nos cuela un invitado: ¡Papa Noel!. Este viejo con barbas blanca, regordete, que por cierto se conserva muy bien, se nos cuela cada año. Si bien nunca ha sido muy conocido por estas latitudes, pero ya es uno mas de los nuestros.
Y del oro, incienso y la mirra de los Reyes Magos, pasamos al tren eléctrico, la bici y al scalectrix, para ahora llegar al ordenador portátil, GPS y MP4. Sin duda todo marcado por la espiral consumista del mundo occidental, siendo el principal perjudicado nuestro bolsillo, o sea, la economía domestica. Y todo, pese a que esta no este lo más boyante, las familias hacen todo el esfuerzo que sea posible, para que el turrón, el cava y los regalos no falten en la mesa. Todo ello sin duda por el marcado poder de convocatoria y la fuerza de arrastre de los medios de comunicación.
Y muy poco, quedan de aquellas navidades de blanco y negro, de aquella noche buena en las que veíamos los pavos venir del tren y de aquellas Misa del Gallo en las que iban las familias completas, los certámenes de villancicos o los teatros navideños. Ahora decimos que estamos en una sociedad laica y no realizamos determinados actos para no ofender.
Esperemos que esto no sea el principio del fin, en la que un pueblo pierda sus señas de identidad.
Bueno para despedirme ¡Feliz Navidad! y ¡Feliz 2008!, que sigan leyendo URSAONENSE y que alcancen la felicidad, como ustedes crean que esta sea.

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