LA HERMANDAD DEL SANTO ENTIERRO PUSO EL FINAL A NUESTRA SEMANA SANTA

En la tarde del Viernes Santo, eran varias las citas que tenían los ursaonenses. Cronológicamente hablando en el barrio de Consolación. La Hermandad de la Pax, volvía a procesionar, tras varios años de ausencia debido a la lluvia. Y vimos al Santísimo Cristo de la Pax, sobre un monte de claveles rojos, ante el entusiasmo del barrio que a las puertas del Templo se congregaban. Y volvíamos a escuchar a la Banda de Cornetas y tambores de Maria Santísima de la Palma de Marchena. Y a la banda de Música de Osuna, que ha tocado extraordinariamente bien, durante toda la semana y nos volvió a deleitar tocando al palio de María Santísima del Mayor Dolor. Para muchos la estampa más “sevillana” de nuestra semana santa y que lucia radiante su diadema y que si Dios quiere la veremos procesionar otra vez este mes de Septiembre, en su salida extraordinaria con motivo del centenario de la reorganización de esta Hermandad, señera en Osuna. Entre los estrenos de la Hermandad, las dalmaticas que lucían el cuerpo de acólitos, que presidían el paso del Cristo.

Y como ocurriera el Jueves Santo, había “revuelo” en las calles de Osuna. Muchos de los que nos congregamos en el barrio de Consolación, nos marchamos con la mayor rapidez posible, a las proximidades de la Iglesia de la Victoria. Y con la sobriedad y la seriedad, a la que nos tiene acostumbrado esta Hermandad, contemplábamos la imagen de dolor de Nuestra Señora y Madre de la Quinta Angustia, con el Cristo de Illanes, posando sobre sus brazos. La música de capilla, era el único sonido que rompía el luto de esta Hermandad y del pueblo de Osuna, que guardaba con silencio el transcurrir de la Hermandad.
Y en la calle de la Huerta, a las once menos cuarto, se abrían las puertas del Templo de Santa Clara y la Hermandad del Santo Entierro ponía su cruz de guía en la calle. Un momento muy esperado por todo el pueblo de Osuna, que se quedo deseoso de ver a esta Hermandad, en el pasado año. Y con el, se producía uno de los momentos más esperados, ver a la Canina en la calle, un hecho que “ni los más viejos de lugar”, apenas recuerdan. Y por último el paso del Santo Entierro de Cristo que estrenaba la restauración de los evangelistas de la urna y ponía punto y final, a esta Semana Santa

Comentarios

Entradas populares