SABOR MEDITERRÁNEO Y ORO

Herencia de culturas milenarias e historias ancestrales. Estuvo bajo manos fenicias, griegas, tibetanas, iberas, cartaginenses y tartesicos entre otras. Pero no sería hasta la llegada de los romanos cuando tuviera razón de ser.
Eso sí, siempre tuvo una cosa en común, siempre estuvo bañada por el celeste mar Mediterráneo, testigo este, también del paso de las culturas. Y de espectador permanente, los rayos de iluminación de brillante oro.
No sería hasta la llegada del mundo romano, cuando empezaría a tener razón de ser, ya allá en los inicios de la Era Cristiana. En el 711 el cambio de dominación de la península, a manos musulmanas no influyo ni mucho menos, siguió teniendo la misma importancia.
Pero es evidente los Cristianos no estarían dispuestos a perder los beneficios del fruto oloroso y de amargo sabor. Iniciándose así, una cruenta reconquista, que se prolongaría hasta la llegada de los Reyes Católicos, cuando la península de nuevo cae a manos de la Cristiandad, despareciendo los moriscos de forma definitiva en la primera década del siglo XVII.
Pero se le trato de forma injusta, no se tuvo un trato justo y sirvió durante décadas para engrasar las maquinarias de la isla Británica, durante la 2ª Revolución Industrial. Sólo sería a inicios del pasado siglo, cuando los humanos, empezamos a disfrutar de los beneficios del líquido fruto.
Sería la labor de muchos y buenos empresarios a inicios del siglo XX quien recondujera el afortunadamente el destino final que tendría el liquido elemento. Tendría entonces un papel fundamental, y las máquinas se despidieron del líquido elemento, que durante siglos correría por sus venas.
Simplemente: aceite.
Y es ahora a inicios del mes de Noviembre, cuando en Osuna nace ese oloroso liquido elemento que baña nuestra rica, cuidada y exquisita gastronomía. Todo ello gracias al trabajo y tesón de los muchos y buenos agricultores de nuestra tierra

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