ORÍGENES DE LA SEMANA SANTA (II): PROCESIONES

Pero como decimos es a partir del siglo XVI, cuando las estaciones penitencias empiezan adquirir la importancia y que ha llegado hasta nuestros días. Es en esta época cuando las estaciones de penitencia adoptan la parafernalia barroca, que algunas ocasiones y salvando las distancias han llegado hasta la actualidad. Se produce como consecuencia de la contrarreforma que realiza la iglesia católica para contrarrestar las consecuencias de las tesis luteranas y calvinistas, que dejaron a una Iglesia debilitada y dividida. Es en el largo Concilio de Trento, convocado por el Papa Paulo III, dónde se sientan las bases para el fomento y la proliferación de cofradías y hermandades, comenzando a sustituir las representaciones por pasos con imágenes de maderas que escenificaban la pasión de nuestro señor y que era llevada a hombros por fieles, en calles de pueblos y ciudades. Las cofradías en sus inicios causaron también entresijos en el seno de la Iglesia, ya que en ocasiones había cruentas rivalidades entre distintas cofradías. En Andalucía proliferaron imágenes de Nazarenos y Dolorosas.

De nuevo en el siglo XVIII, consecuencia del espíritu de la Ilustración y fruto de las continuas desamortizaciones, marcan un periodo de declive y estreches económica en el seno de la Iglesia y la consecuente pérdida de poder que hasta entonces la Iglesia católica había ejercido. Esto sumió a la pobreza a muchas hermandades y cofradías que llegaron a desaparecer y la Semana Santa, salvo en honrosas excepciones paso por un largo declive, hasta bien llegado el siglo XX.En la actualidad, la Semana Santa goza del mayor esplendor que jamás haya tenido en su historia, bien sea fruto del fenómeno turístico-cultural que arrastra tras de sí o por el verdadero movimiento religioso y de Fe, que mueve entre los creyentes, podemos decir que esta es su verdadera etapa dorada

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