Desapacible tarde de Domingo de Ramos

La Semana Santa son momentos, recuerdos, vivencias, olores,… detalles. En la fotografía observamos los últimos varales, candelabros y manto de la Virgen de rostro candido, bajo la advocación del Desamparo.

La Hermandad del Dulce Nombre, realizo su estación de penitencia desde la Iglesia de San Agustín, tal como lo dictan sus reglas en una desapacible tarde y sobre todo noche de Domingo de Ramos, en la que el viento solano, tan característico de nuestra tierra, fue el protagonista.

En esta hermandad destacaban varios estrenos, por una parte la restauración de dos de sus imágenes titulares: Virgen de los Desamparados y Dulce Nombre. Se recuperaba además el antiguo paso de la Borriquita, sobre el que iba este año la imagen del Niño Perdido (Dulce Nombre) y por primera vez portado por costaleros. Mientras que el gran proyecto de la Hermandad, el paso de la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, mostraba ciertos avances respectos al año pasado.

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