Los Crucificados de Osuna

La Semana Santa de Osuna fue una Fiesta declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía en 1999. La antigüedad de las imágenes que posesionan, su orfebrería y buen hacer de las hermandades, hicieron acumular méritos para esta distinción.

La primera luna de la primavera marca el devenir de esta Fiesta, cuando los naranjos empiezan a florecer y su azahar a oler. La iconografía que nos ha llegado es el trabajo de los grandes imagineros del barroco, Juan de Mesa o Vicente Tena por citar alguno. Pero también imágenes del gótico han llegado hasta nuestros días, todo ello gracias a la labor que desde tiempos ancestrales han llevado corporaciones y hermandades religiosas para su conservación hasta la fecha.

La representación de Jesús en la Cruz, crucificado ya sea con potencias y/o con corona de espinas, es la iconografía por excelencia de la Semana Santa y que da el significado al Cristianismo de sus orígenes. La Pasión de Jesús, portando la cruz, amarrado a la columna, cautivo o caído son otras de las imágenes que se escenifica en la Pasión, según Osuna.

Las tallas más antiguas que procesionan en nuestra Semana Santa, son dos crucificados de talla anónima, el Cristo de la Vera-Cruz que tuvo sede histórica en el Convento de San Francisco y cuya tradición oral cuenta que esta hecho con madera de ácana portada por Cristóbal Colón en alguno de sus viajes de América y el Santísimo Cristo de la Pax, talla fechada entorno al siglo XV. El otro de los crucificados que procesionan en nuestra Semana Mayor es el Cristo de la Misericordia, talla que realizara Juan de Mesa (1624) por encargo de Diego de Ontiveros canónigo de la Insigne Iglesia Colegial y que procesionaria por primera vez en un martes Santo de 1723.

El título que encabeza este documento no es fidedigno al desarrollo del artículo, puesto que en Osuna son más los crucificados que se encuentran en los distintos templos de nuestra localidad y nos hemos centrado en aquellos que procesionan en nuestra localidad. Pero queremos hacer mención a otra talla gótica de incalculable valor y que se encuentra en la Iglesia de San Agustín, el Cristo de la Sangre, imagen de gran devoción en tiempos pretéritos de nuestra localidad.

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