Dulce Nombre en el Templo

La primera de nuestras hermandades en realizar estación de penitencia, no pudo realizarla. La Hermandad del Dulce Nombre, Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén y Nuestra Señora de los Desamparados, se quedo en su Templo de San Agustín. El motivo las inclemencias meteorológicas adversas.

En el año de la Fe, había que tener Fe hasta última hora y creer en que esta joven y trabajadora hermandad, pudiera poner su Cruz de Guía en la calle. Entorno a las cinco de la tarde un fuerte aguacero en forma de granizo caía sobre nuestra localidad e incluso se hizo escuchar algún trueno. Paradójicamente esta tormenta abrió y despejo la tarde, pero ya el daño estaba hecho. Más lo visto en la capital, dónde la Borriquita salía con un brillante Sol desde el Divino Salvador y tras sus pasos tuvo que volver en apenas hora y media, con una fortísima tromba de agua, que cayo sobre ella.

 “Todo el año trabajando para nada”, estos son algunas de las frases que se escucharon en el interior del Templo. Hay que comprender la frustración inicial de los jóvenes cofrades que tenían puesta la ilusión en este día. No hay que criticar este comportamiento, sino darles compresión y alivio. Animarles a seguir la vida en hermandad y aunar esfuerzos para que esta gran hermandad siga prosperando, como hasta ahora en los próximos años. Seguro que después del momento de enfado inicial, estas palabras frustrantes se convierten en pensamientos de ilusión. ¡Ánimo!

Así quedo concluido este Domingo de Ramos, con muchas personas que se acercaron hasta la Iglesia de San Agustín para allí ver a los Sagrados Titulares y mostrar su apoyo a la Hermandad.

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