Nazareno

La idiosincrasia de un pueblo queda marcada por sus costumbres, mitos y tradiciones. Cada Viernes Santo estas circunstancias quedan reflejadas en Osuna. La capacidad de convocatoria de Nuestro Padre Jesús y Ntra. Sra. y Madre de los Dolores parece cada año increíble, citando a sus vecinos y aquellos que algún día se fueron a las puertas de la Iglesia de la Victoria (Antiguo Convento Dominico)

Y es que espacios tan diáfanos cualquier día del año, como es la Plaza de la Encarnación se quedan pequeño, porque el pueblo allí se congrega para recibir a los dos titulares de estas señeras hermandades de Osuna. Cuando en Sevilla escuchamos en la retransmisiones televisivas, que tal o cuál paso enlazaron dos marchas consecutivas para alargar la chicota, quizás desconozcan lo que aquí ocurre cada Viernes Santo, cuando desde Plaza Mayor hasta la Insigne Iglesia Colegial, suben sin un sólo descanso.

Si no somos nosotros lo que refrendamos y defendamos nuestras tradiciones, nadie lo hará. Me entristece aún aquellas personas que renuncian a lo suyo, por irse a otros lugares aún peores o que hacen una defensa sistemática de la capital por considerar que aquello que nos viene de allí es lo mejor. No señores, aquí llevamos a nuestros titulares a hombros que queda más bonito, vemos nuestras procesiones es esquinas y recovecos y escuchamos saetas cantadas por los nuestros en el Balcón del Ayuntamiento.



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