Domingo de Ramos de canela y clavo

Todos los Domingos de Ramos son especiales y en las casas se mezcla un olor de azahar, incienso y la canela y el clavo del arroz con leche que hacen muchas de nuestras madres y abuelas para estos días. Entre tanto los pequeños de la casa, esperan con ilusión que llegue la tarde, para ir a ver la Borriquita, unos con su primera túnica de nazareno y otros estrenando los pantaloncitos que nos han comprado nuestros abuelos y que todos nos hemos puesto en alguna ocasión.

Ayer la tarde no fue especialmente primaveral y la incertidumbre meteorológica estuvo presente antes y durante el recorrido de la Hermandad del Dulce Nombre por las calles de nuestra localidad. Y afortunadamente la lluvia apenas deslució el desfile, porque tan sólo apareció muy tímidamente al paso de la hermandad por la calle Tía Mariquita. Al mediodía si que cayo sobre nuestra ciudad un fuerte aguacero.

Muchos pequeños cofrades no han visto la salida procesional de esta Hermandad desde la Iglesia de Santo Domingo, por eso cuando se acerca a su Templo para enfilar la revirá hacía calle Gordillos siempre es emotivo. Quizás, esa estampa la podamos volver a ver el año que viene, una imagen que se añora ya por el mundo cofrade ursaones, la de poder recuperar para el culto tan señalado Templo para nuestra localidad.

Y así enfilaba el recorrido de vuelta la Hermandad del Dulce Nombre, enfilando por la estrechez de Gordillos y Hornillos. Ahí la hermandad gana en belleza, cuando la noche cae ya de pleno y la luz de los cirios ilumina la belleza de sus Titulares. Con la marcha "Madrugada de canela y clavo" a cargo de la Banda de Música Villa de Osuna entraba en calle Hornillos, Nuestra Señora de los Desamparados, cuyo rostro embellece cada año.

Y entorno a la medianoche se esfumaba un año más el Domingo de Ramos, teniendo que aplaudir un año más el buen hacer de esta humilde hermandad, cantera de jóvenes cofrades y nazarenos, y que cada año hace un enorme esfuerzo, para poder procesionar con sus tres pasos por las calles de nuestra Villa Ducal. Ya sólo nos quedan esperar más de trescientos sesenta y días para volver a disfrutar de otro Domingo de Ramos.


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