Osuna sigue sin su teatro

Una gran generación de ursaonenses (entre los que me incluyo) nunca hemos podido ver las puertas abiertas de nuestro Teatro, desde que las cerrara definitivamente allá por la década de los años ochenta. Un gran espacio escénico que ha dado muchos vaivenes desde aquella fecha, entre los que incluye un cambio de propiedad, a titularidad municipal, pero ni aún así ello ha deparado que haya abierto sus puertas.

El cambio de siglo deparo buenas noticias, porque a inicios de la década, el Consistorio compraba el Teatro Álvarez Quintero. Con este cambio todo hacía indicar que los ursaonenses podríamos disfrutar de nuevo de nuestro teatro. Pero nada más lejos de la realidad, a partir de aquella fecha se inicio un proceso de rehabilitación, largo y tortuoso que aun no ha acabado. Quizás todo haya sido agudizado por la crisis económica que ha afectado a todos los estamentos de nuestra sociedad.

Pero quizás aquí, en el punto que nos encontramos, merece la pena que todos los estamentos que estén implicados, hagan un esfuerzo para recuperar este espacio escénico de nuestra localidad, que ejercería de eje vertebrador de la cultura. Si Osuna quiere ser epicentro cultural de la comarca y dinamizador del turismo, parece mentira que no se haya hecho un esfuerzo para recuperar este espacio. Más a aún a sabiendas que Osuna carece de un espacio alternativo con capacidad y calidad para albergar espectáculos de distinto índole cultural.

La vida de nuestro Teatro desde que se inaugurara en el último cuarto del siglo XIX, nunca se ha caracterizado por tener una vida plácida, porque desde muy pronto iba a estar marcado por la desgracia. Se inaugura bajo la denominación de Teatro Echegaray pero tras el incendio que lo destruye en 1915, adopta el nombre de Teatro Álvarez Quintero en su re-inauguración en el año 1919. A partir de entonces adopto distintos uso, entre ellos fue cine en su última etapa, hasta que cerrará definitivamente sus puertas.

En la actualidad como hemos dicho, el Teatro se encuentra prácticamente en ruinas, a esperas que se pueda concluir un proceso de rehabilitación que se alarga en el tiempo. Esperemos que merezca la pena la espera, y que en pocas fechas se pudiera recuperar este Teatro con sabor añejo en el centro de nuestra localidad y que tanto bien haría a la cultura y al turimo de nuestro pueblo.



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