Gozo y rezos en el barrio de la Merced y los Cantillos del Carmen

Llegaba a casa y aún con el olor a canela de las torrijas hechas durante la tarde, escribía esta crónica de lo que dio de sí este Jueves Santo. Jornada calurosa durante la tarde pero que paso a ser fría e incluso un tanto desapacible con el paso de las horas y la caída de la noche.

Temprano ponía la Cruz de Guía la hermandad de Jesús Caído en la puerta, aún cuando los rayos de sol perpetraban fuerte sobre el rostro de los cientos de ursaonenses, que esperaban el momento de la salida de esta señera hermandad. La coqueta y rejuvencida plaza del Bacalao, se llenaba volviendo así a vivir sensaciones olvidadas, de las cuáles no acaba todavía de acostumbrarse

La banda de Jesús Caído abría el cortejo y rápidamente enfilaba calle Alpechín. Por la estrechez de esta calle se perdería el Señor caído, con los sones de la Banda de cornetas y tambores de María Santísima de la Palma de Marchena, mientras que la Virgen de los Dolores era agasajada con una preciosa petalada en la Plaza Rodríguez Marín. Llegaría a su barrio de la Merced y los sones de Salve Triana le darían la bienvenida en carrera oficial. A partir de ahí enfilarían por Sevilla, Compañías y Gordillos para llegar de nuevo a las puertas de Santo Domingo.

Mientras desde los Cantillos del Carmen, el misterio de Jesus Atado a la Columna salía no sin dificultades, desde la estrecha puerta del Convento de los Padres Carmelitas. Para enfilar Cristo, Gordillos, Carrera y llegar así a carrera oficial. Siguiendo su camino el bello rostro de Nuestra Señora de la Soledad. Una hermandad que se ha hecho con un estilo marcado, y que tiene una identidad profundamente definida, llevando sus pasos sobre costal. Cumpliendo horario llego la hermandad a la puerta de su Templo, para que un año más en los cantillos del Carmen se encontraran Jesus atado a la columna y su Madre de la Soledad.

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