Llovio sobre su Cruz

La incertidumbre climatología estuvo presente durante toda la semana. Los partes del tiempo no eran halagüeños y las conversaciones de los cofrades, sobre si llovería o no en la madrugá, dieron para muchos intercambios de opiniones.

La hermandad de nuestro Padre Jesús Nazareno y la servita de los Dolores, dieron el paso. Fueron decididas y entorno a las seis de la mañana, la Cruz de Guía de Nuestro Padre Jesús, atravesaba el dintel de la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria. Ambas hermandades habían acordado no subir a la Insigne Iglesia Colegiata. Así dispusieron llegar a carrera oficial por calle Carrera y luego seguir con su recorrido habitual.

Llegaba Jesús Nazareno al Palco del Consejo, cuando el día empezaba a amanecer. Pese a todo siempre acompañado por muchísimos devotos. Y fue ahí cuando le sorprendió la lluvia. Una lluvia que habrá escuchado en muchas plegarías de sus fieles, por la necesidad que hemos venido atravesando, durante estos últimos años. Y así tristemente la hermandad tuvo que volver tras sus pasos, para encontrar refugio del chubasco que caía, nuevamente en su Iglesia de la Victoria. El rostro de preocupación se hacía patente sobre el público que lo acompañaba, pero finalmente no hubo que lamentar ningún tipo de daño.

Mientras tanto nuestra Señora de los Dolores seguía sus pasos. El paso se encontraba en calle Carrera a la altura de la Iglesia de Santo Domingo. Bella como siempre lucía el rostro granadino de esta Virgen que se la atribuye al imaginero Jose de Mora. Los paraguas empezaron a abrirse y rápidamente se procedió a cubrir la imagen, para protegerla del agua y con paso decidido volvio de nuevo a su Templo. Allí ella espero la llegada de su hijo, que sería pocos minutos después. Y de estas formas se cerrarían las puertas de la madrugá en Osuna. Un día señalado en la agenda cofrade de todo hijo de Osuna y que desde luego no tuvo el final que a todos nos hubiese gustado que tuviera.

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